26.5.2: La luna: hogar de los relatos, destino de la ciencia 

La luna: hogar de los relatos, destino de la ciencia
Pedro El mes pasado, la NASA anunció el regreso a la Tierra de la nave Orion tras su vuelo tripulado alrededor de la Luna, en el marco de la misión Artemis II. La noticia despertó en muchos la sensación de que entramos en una nueva era: la humanidad vuelve a mirar al satélite como un lugar al que dirigirse.
Orion
Sin embargo, mucho antes de que la humanidad soñara con viajar a la Luna, en Japón ya existía una historia que imagina la Luna no como un destino futuro, sino como un hogar al que regresar. Se trata de El cuento del cortador de bambú (Taketori Monogatari), considerado el relato más antiguo de la literatura japonesa.
TaketoriMonogatari
La historia comienza cuando una pareja de ancianos, que vive modestamente cortando bambú, encuentra dentro de un tallo brillante a una diminuta niña. La llaman Kaguya-hime, y la crían como a un regalo caído del cielo.
Bambu
La niña crece con una belleza extraordinaria, tan deslumbrante que nobles y altos funcionarios de todo el país acuden a pedir su mano. Pero Kaguya-hime les impone desafíos imposibles: objetos legendarios y reliquias imposibles de obtener. Ninguno lo logra. En este gesto se refleja una idea muy presente en la tradición japonesa: hay realidades que ni el poder ni la riqueza pueden alcanzar.
Kaguyahime
Con el tiempo, Kaguya-hime revela entre lágrimas que no pertenece a la Tierra. Es un ser de la Luna y, cuando llegue el momento, deberá regresar. Los ancianos intentan retenerla, pero una noche de luna llena descienden mensajeros celestiales y se la llevan. Ella asciende envuelta en luz, dejando atrás el mundo que la había acogido.
Regreso
Para nosotros, en pleno siglo XXI, la Luna es un territorio de exploración científica. Hablamos de bases lunares, de misiones sostenidas, de un futuro en el que quizá vivamos allí. Pero para los japoneses de hace mil años, la Luna ya era un lugar cargado de significado: un espacio de nostalgia, de misterio, de origen. La luz que se lleva a Kaguya-hime no es solo un final, sino también el nacimiento de una tradición imaginativa que ha perdurado durante siglos.
Familia
Y es curioso: cuanto más avanzan la ciencia y la tecnología hacia la Luna, más parece acercarse la Luna de los antiguos relatos. Cuando el objetivo de los telescopios y el de los cuentos se superponen, comprendemos que la humanidad lleva milenios mirando el mismo disco plateado, buscando en él respuestas distintas pero igualmente profundas.
Telescopio
Hoy, mientras las misiones de la NASA progresan, basta con levantar la vista al cielo nocturno para sentir que en ese círculo luminoso conviven dos lunas: una que nos espera como destino científico y otra que, desde tiempos remotos, ha sido patria de las historias. La Luna a la que Kaguya-hime regresó y aquella hacia la que ahora avanzamos se funden en un mismo resplandor.

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