26.6: Bajo la lluvia y bajo Rashomon

Bajo la lluvia y bajo Rashomon
Pedro El mes de junio en España trae un viento seco que roza la piel, sombras nítidas y una luz que anuncia el comienzo del verano.
Los días se alargan, la ciudad recupera su brillo y la gente vuelve a las calles. En las terrazas, el sonido de una bebida fría acompaña un tiempo ligero y luminoso.
terrazas
En cambio, para muchos japoneses, junio evoca ante todo la lluvia: una llovizna suave, hortensias mojadas, el sonido de los paraguas. El aire se vuelve blando, como si los contornos del mundo se difuminaran. Es el mes en el que la memoria de la humedad se hace más intensa.
azalea
Aunque es una época de lluvias continuas, no es solo una estación lluviosa. Es un rito de paso de la naturaleza, un tiempo necesario para que la tierra prepare nuevas vidas.
La lluvia empapa los campos, profundiza el verde de los bosques y anuncia el verano. Los japoneses han recibido esta estación con pequeñas incomodidades, pero también con un respeto silencioso.
campoarroz
En una sociedad que exige velocidad, la lluvia parece un estorbo, pero tiene la capacidad de obligarnos a detenernos.
Refugiarse bajo un alero posee una quietud particular: uno escucha las gotas, huele la tierra mojada y, por unos minutos, el mundo cambia de ritmo. Ese instante nos saca del flujo habitual de la vida.
lluvia
Refugiarse de la lluvia es situarse en un "límite": avanzar o retroceder, mojarse o esperar.
Esa sensación recuerda a Rashomon, la puerta -el histórico Rajomon- que en la Kyoto antigua marcaba la frontera entre el interior y el exterior de la ciudad, un lugar donde el orden se desdibujaba y las decisiones podían cambiar un destino.
rashomon
Por supuesto, bajo un alero no hay escenas dramáticas como en los relatos antiguos. Pero durante esos minutos, nos alejamos un poco de "quienes somos normalmente".
Guardamos el teléfono, miramos el cielo, respiramos las piedras mojadas. Y entonces emergen preguntas suaves:
"¿Hacia dónde camino?"
"¿Por qué tanta prisa?"
"¿Qué deseaba realmente?"
Como el criado de Rashomon tuvo que elegir para vivir, esos minutos de lluvia también nos invitan a una elección silenciosa: no moral, sino sobre cómo vivir.
guenin
La lluvia se debilita, el cielo se aclara y volvemos a caminar. Algo pequeño cambia en la mirada. Caminar rápido o despacio. Ser amables o no. Vivir el día con cuidado o dejarnos arrastrar.
Quizá refugiarse de la lluvia sea un pequeño ritual de reinicio. Y bajo la luz seca de junio en España, también hay momentos en los que, sin darnos cuenta, nos detenemos y volvemos a empezar.
despueslluvia

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